"Alguien" ha vuelto a las andadas y entre la noche del domingo y la mediodía de hoy, ha dejado una persiana de plástico en la zona de contenedores. Lo de eliminar correctamente los residuos de la reforma de casa, parece que es para unos pocos.
Una jornada muy similar a la de ayer en cuanto a lo climatológico.
Parece que alguien (o su propietario), se ha interesado por la librería vintage abandonada a su suerte en la zona de báscula, y se la ha llevado. Quedan todavía las puertas, los cristales y algún tablero, -por si ha sido un olvido-.
Hoy hemos tenido varios detalles sencillos y buenos momentos, si bien, arrancamos por la mañana con frío y aguada; como dice Antonio (el ruso): "así no hay manera de que maduren los higos".
Por suerte, el resto del día tuvimos una jornada templadita muy buena, ideal para celebrar el 88 cumpleaños de Goyo, la boda de Jorge y Johana en Madrid (nietos de Roque) y la cara de felicidad de Martina, que ya va marchando con la bici sin ruedines y en nada lo tendrá dominado. Felicidades a todos.
Día templado muy agradable. Sin novedad en el pueblo.
Hoy se cumplen 25 años del ataque terrorista a las Torres Gemelas de Nueva York, que marcaron un antes y un después en nuestra sociedad contemporánea. Nada ha sido igual desde entonces; nos hemos acostumbrado al terrorismo global y a las guerras en directo, y lamentablemente, la política siempre ha hecho bandera de un lado o de otro, y en vez de resolver los problemas, se dedican aprovechando la situación para enfrentar al pueblo corriente, con dogmas e ideas nuevas o viejas.
Ese infausto día lo recuerdo trabajando con mi compañero Javi Montero, tristemente fallecido hace ya unos años, viendo las imágenes del directo en el restaurante El Pedroso de Barbadillo del Mercado, donde tras los atentados, se hizo el silencio casi absoluto.
¿Y vosotros, dónde estabais? Recordar, que viene bien...
Una vez más, entre ayer y hoy, "alguien" ha depositado un mueble librería de color caoba/cerezo en la zona de la báscula, lo que viene a ser una elección decorativa poco armónica con el entorno, y además, un poco pasarse por el forro, las pequeñas normas de tener el pueblo limpio.
Casi que huelga repetir que los enseres se llevan al punto limpio, donde se recogen el primer miércoles de cada mes, y no se dejan en cualquier otra zona de nuestra localidad, así que si alguien conoce al propietario de esa "valiosa antigüedad ochentera", se agradecería que se lo hiciera saber y que lo trasladara al lugar donde corresponde.
Día de calor, en el que, con el "sin novedad por el pueblo", aprovechamos para relatar una historia posiblemente inacabada, o con algún error histórico, que merece la pena ser contada para despertar la memoria dormida, y algún vecino, eche una mano para rellenar o corregir datos.
Esta historia habla sobre el desaparecido Molino del Pisón (o Batán del Pisón), un ingenio utilizado en el pasado para tratar la lana y el lino. Estas materias primas, muy abundantes en la zona, eran esenciales para los tejedores locales, quienes confeccionaban tejidos para ganarse la vida o complementar sus ingresos, que se encontraba más o menos frente al "sobrante", cercano a la N-120 y entre la tierra de Ricardo y la Gaspar (de Yudego). El relato dice así:
A los pies de la Vía Aquitania, se encontraba durante los siglos XVIII, XIX y principios del XX, un batán o molino de una rueda, donde unos grandes mazos de madera, golpeaban las telas de lana o lino recién salidas del telar para compactar sus fibras.
En el caso de la lana[1], se eliminaba la grasa que se añadía en el telar, haciéndolas impermeables y más resistentes (tipo fieltro). En el lino, la función era similar, ya que se compactaba la basta y gruesa trama del tejido, cerrando los huecos entre hilos y haciendo que la tela fuera mucho más resistente, tupida y suave al tacto, siendo posteriormente utilizada en mantas para el ganado, sacas, alfombras, sábanas y ropas de trabajo.
Manta posiblemente tejida en Villanueva de Argaño Foto de Martín S.
Este lugar se encuentra recogido en el Catastro de Ensenada de la localidad de Villanueva de Argaño, iniciado el 14 de junio de 1751, donde se refiere a él en la pregunta 17 (sobre Minas, Salinas, Molinos Harineros o de Papel, Batanes u otros Artefactos en el Término) definiéndolo como: de rueda propio de diferentes particulares de este Pueblo, renta anualmente veinte y cinco fanegas, también de pan mediado; el dicho Batán esta fundado sobre el arroyo que baja de Zitores; es de diferentes dueños y renta anualmente trescientos cinquenta y siete reales (rs.) de Vellon.
También se refiere a él, el escritor Gaspar Melchor de Jovellanos en su viaje de mayo de 1795 cuando cuenta que terminado el almuerzo en Olmillos (actual de Sasamón), salieron por el Camino Romano de piedra más gruesa (Vía Aquitania) y llegando a Villanueva (de Argaño), que está en lo más bajo, a una y media legua, encuentra un arroyo que da muchos y buenos cangrejos y algunos tejedores de lienzo ordinario[2]…
En 1905 y 1908, el Batán continuaba en funcionamiento a cargo de Andrés Gutiérrez, según describen los Anuarios Riera de la época. Es probable que se tratara de Andrés Gutiérrez Sadornil, quien por entonces tendría unos 62 años. Dado que en el anuario de 1925 solo figuran los molinos harineros de la localidad, se deduce que el Batán ya había dejado de operar para esa fecha.
La foto que ilustra lo que fue el exterior del Batán, fue cedida ya hace unos años por Félix Antón Quintano y posiblemente fue tomada alrededor de 1920-1930; a pesar de las mejoras, no se ha podido llevar a cabo la identificación de los participantes, siendo uno de ellos posiblemente el cura del pueblo, por entonces Donaciano García, Julio Corral o Eulogio L. Arquinzóniz.
Video del funcionamiento de un Batán
[1] Diccionario histórico de la Lengua Española (1933-1936)
[2] Se trataba de una tela basta, común y de baja calidad hecha generalmente de lino o cáñamo que ellos mismos cultivaban. A diferencia de las telas finas de las reales fábricas, este lienzo "ordinario" se destinaba al autoconsumo (ropa de diario, sábanas y sacos de trabajo) o se vendía a bajo precio en ferias locales y mercados semanales para conseguir dinero en metálico. Fuente: exposición conmemorativa del bicentenario de la muerte de Gaspar Melchor de Jovellanos (1811-2011). Gijón, del 15 de abril al 4 de septiembre de 2011.