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| Manta posiblemente tejida en Villanueva de Argaño Foto de Martín S. |
Este lugar se encuentra recogido en el Catastro de Ensenada de la localidad de Villanueva de Argaño, iniciado el 14 de junio de 1751, donde se refiere a él en la pregunta 17 (sobre Minas, Salinas, Molinos Harineros o de Papel, Batanes u otros Artefactos en el Término) definiéndolo como: de rueda propio de diferentes particulares de este Pueblo, renta anualmente veinte y cinco fanegas, también de pan mediado; el dicho Batán esta fundado sobre el arroyo que baja de Zitores; es de diferentes dueños y renta anualmente trescientos cinquenta y siete reales (rs.) de Vellon.
También se refiere a él, el escritor Gaspar Melchor de Jovellanos en su viaje de mayo de 1795 cuando cuenta que terminado el almuerzo en Olmillos (actual de Sasamón), salieron por el Camino Romano de piedra más gruesa (Vía Aquitania) y llegando a Villanueva (de Argaño), que está en lo más bajo, a una y media legua, encuentra un arroyo que da muchos y buenos cangrejos y algunos tejedores de lienzo ordinario[2] …
En 1905 y 1908, el Batán continuaba en funcionamiento a cargo de Andrés Gutiérrez, según describen los Anuarios Riera de la época. Es probable que se tratara de Andrés Gutiérrez Sadornil, quien por entonces tendría unos 62 años. Dado que en el anuario de 1925 solo figuran los molinos harineros de la localidad, se deduce que el Batán ya había dejado de operar para esa fecha.
La foto que ilustra lo que fue el exterior del Batán, fue cedida ya hace unos años por Félix Antón Quintano y posiblemente fue tomada alrededor de 1920-1930; a pesar de las mejoras, no se ha podido llevar a cabo la identificación de los participantes, siendo uno de ellos posiblemente el cura del pueblo, por entonces Donaciano García, Julio Corral o Eulogio L. Arquinzóniz.
[1] Diccionario histórico de la Lengua Española (1933-1936)
[2] Se trataba de una tela basta, común y de baja calidad hecha generalmente de lino o cáñamo que ellos mismos cultivaban. A diferencia de las telas finas de las reales fábricas, este lienzo "ordinario" se destinaba al autoconsumo (ropa de diario, sábanas y sacos de trabajo) o se vendía a bajo precio en ferias locales y mercados semanales para conseguir dinero en metálico. Fuente: exposición conmemorativa del bicentenario de la muerte de Gaspar Melchor de Jovellanos (1811-2011). Gijón, del 15 de abril al 4 de septiembre de 2011.




