Día templado con un poco de lluvia por la tarde, terminaron las fiestas tal y como empezaron; obviamente el chiste no tiene gracia o poca y quizás no somos conscientes de todo aquello que se ha llevado la COVID-19.
Qué pensarían nuestros abuelos de nosotros cuando en el año 1931 -a pesar de tener el país patas arriba por la proclamación de la II República diez días antes-, se encontraban disfrutando de las Fiestas Patronales sin ningún problema, y sus biznietos, quietos en casa 90 años después (ojo, 90 años).
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