El buen día que salió se fue torciendo con lluvia y viento. Sin novedad por el pueblo.
El pasado martes 3 de marzo, la rotura de una pasarela de madera en la zona de El Bocal (Santander) provocó la muerte de cinco jóvenes estudiantes del CIFP La Granja de la localidad de Heras en Cantabria, tras caer desde altura hacia los acantilados. Solo Ainara, una de las componentes de la excursión, logró salvar la vida al agarrarse a las rocas y se encuentra estable en el Hospital de Valdecilla de Santander.
Hoy el cuerpo sin vida de Elena -la sexta fallecida-, ha sido encontrado en una cavidad del mismo acantilado del accidente por buceadores de la Policía Nacional, casi al mismo tiempo que se celebraba el funeral por Lucía en una iglesia cercana.
Es muy triste que se hayan perdido las vidas de seis jóvenes estudiantes de entre 19 y 22 años -Lucía, Xabier, Celia, Eunate, Lluna y Elena-, y más allá del dolor, este suceso pone en evidencia una grave negligencia que las administraciones parece "de nuevo" querer esquivar. Una vez más, ya demasiadas, estas tragedias evitables, sacan a la luz deficiencias estructurales que quedan rápidamente silenciadas en la actualidad mediática.
Desde la distancia, solo podemos acompañar en el duelo a las familias y esperar que su pérdida no quede en el olvido y que la tragedia sirva para exigir seguridad y responsabilidad, y no olvidar, que detrás de cada error evitable hay vidas truncadas.
Ponemos una vela digital en su recuerdo y enviamos un fuerte abrazo a su familia, amigos y compañeros de estudios. Descansen en paz.
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