Siempre es complicado escribir cuando fallece uno de nuestros amigos o vecinos, pero mucho más hoy, que la pérdida ha sido directa y personal cuando poco después de cuatro de tarde, Elvira nos dejó.
Después de haberse recuperado de rotura de cadera y los huesos de la mano, contenta con lo que la vida la regalaba, su marido, sus hijos, hijas, nietos, amigas, el paseo, la partida de brisca dominical, el vermut, el coro, el pueblo..., una caída sin aparente importancia, provocó una semana después su fallecimiento.
Será difícil llenar el hueco que nos deja, pero habrá que intentarlo con el recuerdo. Descansa en paz Elvirita (te dejamos una canción triste muy apropiada, que bien que te gustaba).
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